La honestidad es lo que más dura. ¿Pero tiene que ser realmente siempre así? La duda de ‘¿Lo digo o no?’, el ligero pánico después de ‘¡Ups, eso lo dije en voz alta!’ o la frustración ante ‘No lo decía así’: en la cabeza de Steffie hay un comité. Que delibera sin fin. Siempre. Sobre todo. Ya sea sobre asuntos familiares, paternidad, relaciones o una transición de género; las reuniones terminan invariablemente con: ‘Lo tendremos en cuenta’. Después de años haciendo reír a los profesores – el público más crítico – con sus espectáculos sobre educación, Steffie ahora suelta todos los frenos para un público amplio. El resultado: un espectáculo de cabaret peculiar para cualquiera que se haya escuchado pensar: en mi cabeza sonaba mejor...\nAgudo, reconocible y desarmantemente divertido.\nUna velada que roza y acaricia.\nY hay patatas fritas. Eso también.