¿Cómo influye la distancia en nuestra conexión? ¿Cómo podemos experimentar la cercanía sin estar físicamente juntos? Esta representación adopta la escucha colectiva como medio para salvar la distancia. El intérprete y el público crean juntos un espacio de experiencia compartido donde surge el movimiento. Dos bailarines, separados del público por el espacio pero no por el tiempo, realizan una danza. Mientras los espectadores son llevados en un flujo de impresiones e imágenes, se despliega un momento compartido en el que la danza aterriza y resuena.