Christophe Maé creció encima de una pastelería, aprendió violín a los seis años y encontró su voz durante una enfermedad que lo dejó postrado en cama a los dieciséis años. Desde entonces, se ha vuelto imprescindible en la música francesa. Inspirado por Bob Marley y Francis Cabrel, mezcla soul, folk y pop con soltura. Sus conciertos ponen de relieve textos que conmueven y melodías que marcan. En Forest National, demuestra por qué está en la cima desde hace tantos años.