«Nuestro cementerio debe tener el aspecto de un gran parque», afirmaba Jules Anspach, burgomaestre de Bruselas. Es además el paisajista Fuchs, y no un arquitecto, quien se va a encargar de su acondicionamiento. Las 38 hectáreas albergan sepulturas, pero también un estanque con un jardín de meditación, colmenares, un vergel y céspedes en barbecho para favorecer la biodiversidad. Los caminos serpentean alrededor de las parcelas, los recintos están delimitados por setos. El plano del cementerio habla de avenidas, de rotondas, como en un centro urbano, que dibujan bellas perspectivas. Todo ha sido pensado para dar aires de parque y de lugar de paseo a este cementerio, el más grande de la Región de Bruselas.
Aunque esté rodeado de arterias urbanas muy transitadas, emana de él una atmósfera particular y apacible. Recorre este lugar de recogimiento, con sus sepulturas que narran la pequeña y la gran historia, pero también un espacio propicio para el deambular.