Amor Fati. Eso es latín. Así sabemos seguro que Bart De Wever lo aprueba. Amor al destino.
Hace diez años, ese destino trajo a Jan Jaap van der Wal a Flandes. Un lugar donde se vive de maravilla. Y donde a veces sale maravillosamente mal. Eso también lo abraza él. Diez años después es imposible imaginar los teatros sin él. La televisión sin él. El amor es mutuo.
Met Amor Fati trae su mayor espectáculo hasta la fecha. Sobre la vida. Sobre cómo transcurre. Y cómo a veces sale mal. Porque tanto si tropezamos con una guerra, un déficit presupuestario o una croqueta de gambas junto al mar... Todos nos vamos. Así que mejor hacerlo con una sonrisa.