In Being Britney una joven mujer adopta al icono pop Britney Spears como identidad, voz y estrategia de supervivencia.
Theatermaker Colette Goossens toma al icono pop Britney Spears como punto de partida para una actuación en solitario sobre el trastorno mental, el lenguaje y la pérdida de control. En el espacio cerrado de un baño se despliega un mundo en el que la alucinación, el recuerdo y el deseo comienzan a hablar entre sí.
Being Britney parte de la psicosis y la forma en que a menudo se ve como una ruptura o un punto final. Goossens busca precisamente lo que hay debajo: una lógica propia, un ritmo interior, una forma de pensar que escapa al orden. A través del texto, la actuación y la fisicidad, investiga cómo la vulnerabilidad mental puede cobrar forma en el escenario que no explica ni fija, sino que hace tangible lo que sucede cuando la realidad comienza a desplazarse.