Tras haber presentado dos movimientos de la Séptima sinfonía de Ludwig van Beethoven en las ruinas de Delfos, Sasha Waltz, la coreógrafa más importante de Alemania desde Pina Bausch, basa su nuevo espectáculo en la obra en su totalidad.
Compuesta en 1812 al final de la vida de Beethoven, cuando el compositor ya empezaba a perder el oído, esta música se hace eco de las cuestiones de su época que siguen siendo sorprendentemente actuales: el fracaso de una revolución, el retorno impuesto a las tradiciones antiguas, el conflicto entre el deseo de transformación social y la tentación del repliegue, así como la pérdida de libertad y de perspectivas que de ello se deriva.
En la primera parte de la velada, Sasha Waltz aborda estos temas y los traslada a una perspectiva contemporánea, con una música electrónica interpretada en directo por el compositor chileno Diego Noguera, titulada Freiheit/Extasis, encargada y desarrollada a medida que se creaba. Al final, el espectáculo plantea esta cuestión fundamental: ¿qué vínculo existe entre la libertad individual y las limitaciones sociales?