Coronado como heredero de la French Touch y elogiado personalmente por Jean-Michel Jarre, Simon Henner, alias French 79, se ha establecido como un pilar indispensable de la escena mundial de la música electrónica. A lo largo de tres álbumes innovadores (Olympic, Joshua y TEENAGERS), el productor de Marsella ha creado un universo musical único, envolvente y profundamente conectivo. Que su música llegue mucho más allá de la tecnosfera se debe a su fuerza sinestésica: estructuras armónicas y arpegios convierten sonidos en paisajes emocionales y crean así un vínculo universal con su público. Hoy, el impacto de French 79 se traduce en cifras vertiginosas. Reúne a una comunidad de 770.000 fans y cuenta con más de 1,7 millones de oyentes mensuales en Spotify. Sus tres primeros álbumes juntos suman más de 150 millones de streams, apoyados por videoclips que alcanzan más de 50 millones de visitas. Acumula prestigiosas certificaciones, con dos singles de platino en el extranjero (Diamond Veins y Lovin' Feeling), sin olvidar el impresionante éxito de diamante Moon, que produjo y co-compuso para Kid Francescoli. En el escenario, el éxito es total: su última gira movilizó a 180.000 espectadores durante 106 shows en 23 países, con salas llenas desde París hasta Los Angeles. Su irradiación creativa también llega más allá del mundo de la música: compuso la banda sonora de la película Sur un fil de Reda Kateb, colaboró en campañas para marcas prestigiosas como Apple, Dior y L'Oréal, y para la serie Emily in Paris. Además, creó proyectos espectaculares, desde el videomapping en el Place Stanislas hasta una actuación con Cerrone durante la Nochevieja en los Campos Elíseos. Sin embargo, en el apogeo de esta dinámica, se impuso una ruptura esencial. Lejos de la burbuja protectora de la vida de gira (técnicos, managers, multitudes), Simon Henner sintió la urgencia de volver a la calma, de encontrarse a sí mismo y de escuchar el silencio. Como amante de los deportes extremos y al aire libre (parapente, kitesurf, esquí de travesía, vela, etcétera), hizo de las aventuras radicales su nuevo laboratorio creativo. Para su cuarto álbum, esperado para finales de 2026, French 79 trasladó su estudio. Lejos del software y la comodidad, construyó su propio sintetizador modular en una maleta. Este estudio móvil le acompañó hasta el extremo: desde su velero en medio del Middellandse Zee en plena noche hasta refugios de montaña remotos alrededor de las cumbres de 4000 metros de Chamonix. Al volver a entablar una relación primitiva y física con la electrónica (conectar cables en el frío, grabar sonido directamente en cinta), ha convertido la adrenalina y el miedo físico en materia musical. Este nuevo trabajo promete ser una búsqueda filosófica, como un doble homenaje a los pioneros de la exploración extrema y a la abrumadora grandeza de la naturaleza.