Au coin de la rue de Cortenbach et de la rue Sainte-Elisabeth (devant l’église Sainte-Elisabeth de Haren), Brussels
Comuna anexionada a la Ville de Bruxelles en 1921, Haren ha sabido conservar aires de apacible pueblo flamenco. La agricultura sigue presente allí, así como el recuerdo del cultivo de la endibia y un importante patrimonio de caminos y senderos vecinales. Esta identidad rural se marchita sin embargo poco a poco: desde el principio del siglo XX, los alrededores de Haren ven implantarse una multitud de fábricas que buscan la proximidad del canal y de las vías férreas y enclavan el pueblo. Más recientemente, numerosos proyectos inmobiliarios y equipamientos públicos de gran envergadura (depósito STIB, mega-prisión, etc.) han visto la luz, amenazando aún las últimas tierras agrícolas y los caminos y senderos vecinales que atraviesan el pueblo. Su desaparición ha sido a veces amargamente combatida por los habitantes y los defensores del medio ambiente: recordaremos el combate por la preservación del sendero del Keelbeek, amenazado por el proyecto de mega-prisión. La ARAU le propone recorrer estos (muy viejos) caminos para descubrir la historia, el patrimonio y las amenazas que pesan sobre el futuro del último pueblo bruselense.