Para llegar al Jardín del florista, primero hay que cruzar el Jardin Colonial. Un pasaje, como un umbral.
Christine y Célandine los llevarán al Fleuriste Royal, un gigantesco jardín bien ordenado, bañado de claridad.
Aguzaremos el oído.
Y por las voces diabólicas y dulces, tantos ecos del pasado, surgirán las sombras portadoras de historias.