Un grupo de mayores de 60 años se reúne cada semana para, bajo supervisión, soltar un poco los músculos. Pero sin cansarse demasiado. En una silla, con calma, sin líos. Hasta que su fiel supervisor – él mismo tampoco es ya el más joven – fallece repentinamente. Su lugar es ocupado por un entusiasta joven saltarín, lleno de energía y grandes planes. Las sillas dan paso a aparatos de gimnasia y el oro olímpico es su objetivo. Si eso todavía es plato de gusto para los viejitos, eso es otra cuestión. Una cosa es segura: el aire nuevo causa mucha hilaridad. Una deliciosa comedia visual de gimnasia, un salto mortal de placer, lleno de locas cabriolas.