En la tercera (y última) temporada de Nonkels, un nuevo Persyn se sienta a la mesa: Lobe, el hijo pequeño de Innocent y Safa. El niño pequeño pone todo patas arriba, incluido el matrimonio de sus padres.
Therapeut Olivier se presenta como salvador en apuros, para gran disgusto de la tía Carine. Con una camisa de lino abierta, se cuela entre los Nonkels, escarba en su pasado y los anima a darse abrazos grupales. Luc tiene que elegir. Willy tiene que bajar el ritmo. Pol tiene que sentir. Nadie está contento con ello.
Lo que sigue es una temporada llena de emociones reprimidas, percepciones no deseadas y un retiro espiritual que profundiza un poco demasiado. La lección más importante: “Aprovecha el día. ¡Mea culpa!”