Cuando el cineasta Wanneer de Brusselse Bernard Crutzen conduce a casa en bicicleta una noche, se encuentra cara a cara con un zorro. Este lo mira con una mirada descarada y parece decir: "¿Qué haces aquí?".
Bernard Crutzen quiere devolverle la pregunta: "¿Y tú, qué haces aquí en Bruselas? ¿Es la ciudad algo para ti?".
La misma pregunta se aplica también a los halcones peregrinos, los sapos en las fuentes, las culebras de collar y los escarabajos en la capital.
La película explora la convivencia entre el hombre y el animal (salvaje) y plantea la pregunta: ¿a qué distancia queremos o debemos vivir unos de otros?