1994. Kurt Cobain muere, se lanza la PlayStation y en un insignificante pueblo flamenco nacen cuatro niñas. En su adolescencia comienzan a ayudar en Bowling Buffalo y a los treinta años las cuatro siguen trabajando allí. Mientras tanto, han empezado a formar parte del mobiliario fijo. Todavía huelen a teen spirit y siguen poniendo Crash Bandicoot mientras discuten sobre su desordenada vida amorosa, beben batidos y fuman cigarrillos. Cuando una de ellas anuncia su partida y arrastra así el concepto de finitud hacia un decorado retro de atemporalidad, todos los bolos caen a velocidad récord.