El diseño no solo se encuentra en un museo, sino también simplemente en la calle. Desde los bancos del parque hasta las papeleras de la plaza: todo lo que nos rodea ha sido ideado por alguien, y la distribución de la ciudad determina cómo nos desplazamos, dónde quedamos y si nos sentimos en casa en algún sitio. Durante este paseo, los alumnos aprenden a leer el lenguaje de la ciudad. Con la mirada de un diseñador, investigan las calles de Gante, descubren qué elecciones toma un diseñador y qué habilidades se necesitan para ello. Aprenden a mirar, pensar y esbozar como un diseñador. Como broche final, se ponen manos a la obra con un encargo de diseño en el que la arquitectura de la ciudad sirve de inspiración.