El aluvión no es la catástrofe en sí misma (la inundación, la crecida), sino lo que queda, lo que se deposita, a veces fértil, a veces pesado. Esto puede representar los restos de una vida después del duelo, lo que permanece y se reorganiza. Los artistas reunidos en esta exposición ofrecen diferentes interpretaciones del duelo, de los ciclos y de la metamorfosis, invitando a los visitantes a reflexionar sobre el carácter transformador de los finales y de los comienzos.