Mantenerse vivos
La belleza se convierte en su espectáculo: el de la Bailarina, el del Músico, y el de Aquella que los ilumina. Son tres intérpretes, tres personajes que fabrican las imágenes en directo, imágenes coloridas, encendidas, solares, como otros tantos instantes presentes destinados a rozar la eternidad.
Aquí, todo es analógico, artesanía de una danza de expresividad magnética, de música atmosférica nacida de un doble plato de vinilo, y de la exploración de los imaginarios creados por proyectores y hojas de papel transparente y de colores.
Entre poesía y búsqueda de lo universal, esta primera pieza de Delphine Friquet surge de un deseo feroz de reparar las heridas del mundo y de una necesidad visceral de rozar la belleza cuando se roza la vida.