Si puedes soñar con el futuro, entonces el futuro está a tus pies.
Pero si la muerte está frente a tus narices, o incluso te escupe en la boca, entonces el tiempo se detiene.
¿Y qué haces entonces? ¿Haces un concurso de miradas fijas con la muerte? ¿O más bien bromeas con los demás sobre que ya es hora de que vaya a mirarle a los ojos a la abuela, porque tiene 97 años y ya le va tocando irse.
Pero si al final el resultado no resulta ser el fin, entonces sí que querrás volver a soñar. ¿Cómo se hacía eso?
En ‘Voor wat zal komen’, Boris-Johannes te invita a un viaje teatral. Un viaje con obstáculos como crecer siendo un joven adolescente homosexual, su falta de capacidad de adaptación y unos padres sin sentido del humor. Bastantes baches sobre los que reírse a gusto.