A principios del siglo XX, el pueblo de Schaerbeek se ve alterado por la creación de la prestigiosa avenida Louis Bertrand. Un nuevo barrio residencial y arbolado atrae a una población adinerada que recurre a los mejores arquitectos de la época. Victor Horta, Gustave Strauven, François Hemelsoet o también Henri Jacobs reinventan allí la casa unifamiliar, el edificio de pisos o el complejo escolar. Unos años más tarde, un poco más lejos, se traslada una parte de la línea de ferrocarril que conecta la estación del barrio Leopoldo con la estación del Norte. En su lugar se creará la bellísima avenida Paul Deschanel, un auténtico repertorio de la arquitectura de entreguerras, entre Art Déco y Modernismo, casas unifamiliares y edificios de apartamentos de aires a veces espectaculares.