Muy pronto, los voilà reemplazados por uno, dos, tres, decenas de tubos de acero. Gran codo recto T... gran codo recto... recto recto gran codo recto... T pequeño codo recto... Las construcciones se hacen y se deshacen ante nuestros ojos, entre equilibrio precario, ecos y sutil destreza.
Una experimentación sensorial y colectiva, como un juego de niños, donde la fontanería se convierte en poesía.