Boykid no tiene un cuerpo como los demás.
Menos mal: hará de él un manifiesto.
Entre archivos, diario filmado y paisajes, despliega sus recuerdos como quien extiende pruebas. ¿Cómo nos amamos, cómo luchamos, cómo nos inventamos cuando nada se nos parece? Con una mezcla de rabia y ternura, posa una mirada sobre el impacto de su identidad trans y con discapacidad en sus vínculos familiares y su construcción. El público es interpelado progresivamente. Lo íntimo se convierte en un terreno de juego, la vulnerabilidad en una fuerza.
Una obra queer accesible a heterosexuales.